Cuentos y canciones infantiles de animales y la naturaleza
   
 
 

Salvado por una cola
Primer libro de la saga
"Aventuras de Tomy el Ratigato"
publicado en Ebook en Amazon Kindle

Cuento infantil de gatos y ratones Tomy El Ratigato Salvado por una cola
 
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UN PASO DE AVANCE Un paso de avance
   
CAMINANTE Caminante
   

Te dejo aquí los primeros 4 capítulos, de 25 que tiene el libro, pues me gustaría tener tu opinión, y valoración, y si tienes facilidad para comprar en amazon, puedes adquirirlo en los enlaces de arriba, debajo de la portada.

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TOMY EL RATIGATO
(Salvado por una cola)


01. El Nacimiento de Tomy

Cuando Tomy nació, siendo el último de siete hermanitos que vieron la luz el mismo día, de inmediato fue rechazado por su madre; y cuantas veces él intentaba acercarse, obedeciendo a su instinto natural de querer alimentarse, la gata siamés le daba zarpazos en la cara, y lo hacía retirarse temeroso.

La actitud de la gatuna madre no era para menos, ya que Tomy tenía el aspecto de ser mitad ratón y mitad gato, un extraño fenómeno al parecer ocasionado por la mordedura que una rata le dio a su madre. Este hecho parecería asombroso, de no ser por la referencia de casos similares, como los del Hombre Araña y Batman. El primero mordido por una araña, y el segundo por un murciélago. Estas mordidas influyeron en ellos de forma genética, haciéndolos desarrollar habilidades extraordinarias, las cuales utilizaron al servicio del bien, y los convirtieron en superhéroes, pero en el caso de Tomy el Ratigato, ni se convirtió en Super Ratón ni en Super Gato, sino en un horripilante ratigato, que no encajaba entre los gatos, ni los ratones, a los cuales quiso unirse luego de ser rechazado por su progenitora.

Luego de la humillación recibida, a causa del rechazo de su madre, y hasta de sus hermanitos, los cuales ya desde su nacimiento lucían altaneros, tal vez por ser hijos de una gata siamés, con suma tristeza y acongojado, a Tomy no le quedó más remedio que alejarse como pudo del lugar, una suntuosa mansión, ubicada en las afuera de la ciudad, donde los linderos entre una casa y otra estaban distanciados por más de 200 metros.


02. Su primer beso

Así iba Tomy, cabizbajo, recorriendo la larga calle que lo conduciría a sus primeras aventuras… Luego de caminar con dificultad unos 100 metros, el ratigato visualizó algo que brillaba a la orilla del camino, y decidió acercarse, para descubrir que se trataba de un estanque que tenía el parecido a una larga piscina, y al ver por primera vez el agua, su instinto animal y el hambre que sentía le indicó que la podía consumir, así que se acercó hasta el borde, pero cuando fue a beber, un horripilante rostro, que lo hizo retroceder varios metros, pareció surgir del charco.

Tomy era muy joven para hacer análisis, pero la curiosidad lo motivaba, y cuando al fin se repuso del susto, de nuevo se acercó tomando precaución, y pudo notar, que a la vez que él rechazaba el encuentro con aquel animal, al parecer de procedencia marina, este parecía hacer lo mismo. De modo que lo intentó de nuevo, poniendo mayor cuidado, para descubrir que aquella horrible y extraña criatura, primera que veía después de la experiencia que tuvo con su madre y sus hermanitos, al igual que él, lo que parecía era sentir curiosidad e imitaba todos sus movimientos. Así que, sin esperar más, dirigió su hocico al agua del estanque y, mientras tomaba el preciado líquido, sintió el beso de aquel otro animal que no era más que su reflejo.

 

03. Encuentro con los ratones

Luego de saciar su sed, menguando la sensación de hambre, Tomy tomó el medio de la calle, descubriendo más adelante un montón de basura donde varios ratones hurgaban en busca de comida. Al ver a los ratones, en nada se sorprendió, ya que tenían la misma cara que él había visto reflejada en el estanque. Al pensar esto, pareció reaccionar, dio la vuelta con la rapidez que pudo, y regresó al estanque, donde al llegar pudo comprender que ese horrible rostro que vio en el agua, no era más que el suyo.

Emocionado apresuró sus pasos al encuentro con los ratones. El no entendía como había llegado al lugar donde por primera vez vio la luz y conoció la agresiva gata que por poco lo mata, pero ya empezaba a entender porque había sido rechazado: él pertenecía a otra familia, a la que ahora se dirigía a presentarse y a unirse a ellos. Iba feliz, casi cantando, casi sonriendo, y se podría decir que hasta casi corriendo, pero él sentía que volaba.

Cuando los ratones lo alcanzaron a ver, dejaron lo que estaban haciendo y se agruparon. A Tomy le pareció que se reunían a recibirlo, pero tan pronto estuvo cerca de ellos, lo atacaron con saña. Tomy quería decirle… ¡gritarle! que él era de la familia, pero no había ido a la escuela de Walt Disney, donde enseñan fonéticas a los animales, así que sólo le salió un lastimoso ratimaullido que confundió a los ratones, quienes de inmediato huyeron en diferentes direcciones, fuera de la vista del estropeado ratigato.

 

04. Salvado por una cola

Sobrepasada la sorpresa, los ratones se agruparon de nuevo. Tomy, muy confundido, tal vez pensó que esa era una forma tradicional de recibir a la familia, pero al ver los rostros de agresividad que habían puesto, empezó a imaginarse que su final estaba por llegar, así que por primera vez, de forma instintiva, pero sin saber por qué, empezó a mover su abultada cola de gato siamés. En ese momento los ratones parecieron desistir de sus malsanos propósitos, y quedaron paralizados, hasta que uno de ellos emprendió una loca carrera en sentido contrario a donde Tomy se encontraba, siendo seguido de inmediato por todos los demás, los cuales iban dispersándose en la medida que corrían aterrorizados. Al Tomy ver que huían, pensó que su cola le había causado terror, así que envalentonado corrió detrás de ellos, emitiendo sus desagradables ratimaullidos que quizás intentaban decir: “¡No huyan… cobardes!”

En su carrera detrás de los ratones, que ya lo habían dejado bastante distanciado, al igual que cuando se dirigió a ellos por primera vez, iba feliz, casi cantando, casi sonriendo, y corriendo por primera vez, en una extrañísima carrera, pues al principio inició con las 4 patas tocando de forma alternada el suelo, pero cuando fue tomando velocidad, como las patas delanteras eran mucho más cortas, no pudieron seguir el mismo ritmo, así que se elevaron en el aire como caballo encabritado, o bicicleta en una rueda, y le dejaron todo el trabajo a las patas traseras.

A pocos segundos de Tomy iniciar su emocionante carrera, dejó de pensar que estaba corriendo, y sintió que se elevaba y volaba, pero en realidad, aunque seguía moviendo sus patas traseras, no corría ni estaba volando, pero sí estaba en el aire con los ojos entrecerrados por la brisa, ya que un enorme guaraguao lo había tomado entre sus garras y, con el sopor de las alturas, él ni cuenta se daba; sobre todo porque había quedado medio aturdido por la presión del impacto, cuando el guaraguao cayó sobre él para capturarlo, y las uñas se clavaron en su indefenso cuerpecito. Él, sin embargo, hasta el último momento, antes de perder por completo el conocimiento, con sus pequeñas patas extendidas movía su cola y sonreía feliz, porque en su ignorancia (comprendida por nosotros), seguía creyendo que volaba. 

Nota del autor: A partir de aquí es que comienza el principal drama
que transcurre durante otros 21 emocionantes capítulos.


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